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LA ÁUREA PROPORCIÓN


Voy a transcribir algo de lo ya escrito en este mismo blog en la entrada Profecía de San Malaquías, ampliándolo un poco. La ocasión me ha venido por haberme hecho con un libro dedicado al estudio del “número áureo“, cuya aplicación determina como se sabe la conocida como “divina proporción” o “áurea proporción”. Pues bien : Hay, al parecer, un mensaje oculto en la profecía de San Malaquías, que sólo se desentraña aplicando sucesivamente la función multiplicadora del número áureo. Esto es tan evidente , que nadie dejará de reconocerlo después de la lectura de este post, sin que quede, en mi opinión, lugar, para el escepticismo.

Antes que nada hay que que decir que los hallazgos que abajo describimos se deben al notable investigador, en muchos campos, el jesuíta Juan Manuel Igartua, quien es quizás el más notable estudioso de la Profecía de San Malaquías, bien que en mi opinión haya cometido notables fallos en cuanto a la prospectiva de la profecía, respecto de los tiempos futuros al momento del autor, como tengo descrito en el post arriba remitido. Me baso en su libro “El enigma de la profecía de San Malaquías sobre los papas“. cuarta edición publicada en 2005 en Editorial Acerbo, Barcelona.

Dicho esto empiezo a desarrollar el tema de esta entrada:

Número áureo y la “divina proporción”.

Aquí expongo, resumidísimas, unas misteriosas claves numéricas ocultas en la profecía. Ellas podrían ser  un signo evidente de la autenticidad de la profecía. Si se rechazaran como indicio profético no harían más que aumentar su carácter enigmático.

Me remito a cualquier enciclopedia para el conocimiento de lo que es el “númerus aureus” y la resultante “proportio divina“. Sigo al P. Igartua para hacer una somera descripción. Intentaré sintetizar lo más posible sin desmedro de la claridad.

El número áureo es conocido desde la antigüedad y ha sido utilizado en ella (por ejemplo en los poemas de Virgilio y por otros artistas de todas las artes) y también en el Renacimiento que lo descubrió con la exaltación de la antigüedad y casi seguro también en los tiempos medievales tan propensos al simbolismo y a la cabalística (por ejemplo en los tiempos de San Malaquías, San Bernardo y Santa Hildegarda de Bingen).

Brevemente diré que es el resultado de la armónica división de un segmento en media y extrema razón. Si dividimos un segmento (al que damos el valor de la unidad) en dos partes de modo que la mayor parte, m, resulte media proporcional entre el segmento entero (la unidad) y la parte más pequeña, hallamos la “sección de oro“. O sea si m es la parte mayor y  si damos al segmento entero, s, el valor  1, y a la parte menor  llamamos     s-m; entonces la sección áurea nos vendrá dada por la razón 1/m= m/1-m. Esto nos da la ecuación de 2º grado siguiente: m(al cuadrado)+m- 1=0. Las resolución de esta ecuación con la consabida fórmula aritmética es m= 0,618. Este es el número áureo. Multiplicando este número con magnitudes halladas en diferentes objetos del arte- arquitectura, pintura, jardinería, líneas de un poema etc.. nos da la “sección áurea” de esa magnitud.

Ahora vamos a hacer la aplicación a los 113 (o 112) lemas de la profecía.

Multiplicando 113 por el número áureo obtenemos  69,834. Si consideramos que los lemas son 112 el resultado es 69,216. Y si consideramos que los lemas son 111 (lo cual me parece  lo más probable, descartando Petrus romanus (edito corrigiendo esta suposición) e In persecutione) el resultado sería 68,598. Los tres resultados están en el entorno del número 69. que aplicado a los lemas nos daría el lema 69,  “De fide Petri”. Que es el único lema (junto con el último, si es que fuese un lema personal aunque yo creo que no lo es, Petrus Romanus) en el que aparece la palabra Pedro.

Si seguimos aplicando el número áureo a las dos partes en que queda dividida la profecía por la sección áurea, obtendríamos el número 27, que sumado y restado al número 69, nos lleva a los lemas 42 (69-27) y 96 (69+27), que corresponden a los lemas “De cruce apostolica” y “Peregrinus apostolicus“, que son los únicos lemas en toda la profecía, en los que aparece la palabra “apostolicus” en clara referencia a “Apóstol“.  Si proseguimos hallando las secciones áureas de las partes que restan obtenemos sucesivamente en la parte superior de la profecía  el lema 26 , que corresponde al papa Juan XXI  con el lema “Piscator Thuscus” con referencia a  ”Pescador” que además es el de un papa llamado Juan Pedro. Pero por la parte inferior obtendríamos el número 10,5, que si lo hacemos entero nos daría el número 10 o el 11. En el primer caso, sumado a 96 obtendríamos el lema 106  ”Pastor angelicus” y en el segundo el lema 107Pastor et nauta” que nos remiten a las palabras PastorAngel y Timonel (nauta).  (Estos términos también aparecen una sola vez en todos los lemas de la profecía)

O sea, las secciones áureas sucesivas nos darían las palabras siguientes y en su orden:

Pedro Apóstol Pescador Pastor Angel y Timonel. Las cuales nos permiten confeccionar una bonita definición de los papas: que nos viene dada por la elección de estos términos, únicos en toda la profecía, y en el orden en que nos vienen dados aplicando la función multiplicadora del número áureo.

(lLos sucesores ) de  Pedro el Apóstol son Pescadores (de hombres) Pastores (de la grey católica) Angeles (que la guían) y timoneles (de la nave de la Iglesia)

Las palabras halladas, tan perfectamente adaptadas a la función papal profundizan en ella exhaustivamente (es decir agotando las tres funciones papales-munus- del cargo papal, que son las de enseñar (apóstol, Pastor), gobernar(nauta y Ángel) y salvar almas, santificar (Piscator) que corresponden al sucesor de Pedro (Piedra angular, vicaria)  y que además, son, tomadas individualmente únicas en la profecía, y  tomadas en conjunto, forman un conjunto ordenado  también único en la profecía (sin que aparezcan en ella otros términos que puedan convenir específicamente a las tres funciones papales, aunque quizás haya algún término que si convenga pero sólo genéricamente o metafóricamente, como lumen, flos, oliva, etc..) y que además aparecen en el orden de la definición que he dado, siguiendo las sucesivas aplicaciones de la función multiplicadora del número áureo. Quiero decir que no aparecen al azar, ni debido al capricho de una elección humana, ni  dejan sin escoger palabras similares, tomadas individualmente o en conjunto, en la profecía. Esto constituye un enigma, imposible, en mi opinión, de explicar por el mero cálculo de probabilidades, a menos que esté detrás la inspiración divina o el genio de un autor humano excepcional, que haya puesto esos lemas, algunos de los cuales, los futuros, se corresponderían, con increible acierto, perfectamente a futuros contingentes como son  los papas que vendrían cientos de años después de la publicación de la profecía (tal como en el libro citado se hace notar tomando los lemas desde distintos puntos de vista que con frecuencia se corresponden con características propias de los papas a quienes se aplican)

Como curiosidad añadiré  que aquí no acaban las sorpresas matemáticas de la profecía.

Expongo  aquí muy resumido el estudio que hace el autor en el capítulo VII de su libro dedicado a las claves matemáticas de la profecía, con  la exposición que hace del lema 73 que corresponde al papa Sixto V que reinó desde 1585 a 1590 (hallando que la mitad justa de su pontificado fue en la navidad de 1587). El lema de su pontificado es Acies in medietate signi, cuyo significado es “Eje en la mitad del signo”. Es dudoso lo que signifique la palabra signi, genitivo de signum. Chacón el comentarista de los 69 primeros lemas lo ilustra  añadiendo: “lleva un  Eje en la mitad del león”. Viendo su escudo que es un león al que atraviesa una banda a modo de eje, se comprende el comentario de Chacón. Por lo menos se acepta visualmente. Lo discute el autor motejando al comentarista de poco acertado. Después de un minucioso estudio de la palabrasignum concluye que en realidad signum no designa al escudo, que porta un león, sino que más bien quiere decir “lema”. El autor lo pluraliza en “lemas”. Así que traduce el lema como sigue: Eje en la mitad de los lemas. Esto me parece acertado sin desdeñar el comentario de Chacón que lo interpreta “Eje en la mitad del (escudo en que se ve un) león”.  Estariamos ante un caso de polisemia tan frecuente en la lista.

Lo interesante son las conclusiones que saca el autor y que yo creo sugerentes en orden a hallar claves matemáticas ocultas en la lista.

Brevemente: En la mitad cronológica del pontificado de Sixto V, que fue,como ya dije, en la navidad de 1587, han transcurrido justo 444 años desde el primer pontificado a que corresponde el primer lema de la profecía. Se trata del lema Ex castro Tiberis, del papa Celestino II. Por este lema axial se esperaría que al cabo de otros 444 años, la fecha tuviera un significado importante. Este trecho de tiempo nos lleva al año 2031. Este año es el primero después del bimilenario de la Redención. El autor dice muy acertadamente y citando una nota de la Biblia de Jerusalén, (a lo que yo podría añadir razones concretísimas evangélicas, históricas y astronómicas) que la muerte de Cristo tuvo lugar (frente al dato de la tradición católica que data de San Gregorio, y  de Dionisio del Exiguo) el  primer viernes, 7 de Abril del año 30 de Nuestra Era. Es evidente que aquel día en que tuvieron lugar el Sacrificio del Calvario y la Institución de la Eucaristía que fue la primera misa, separados ambos hechos por 18 horas en el mismo día de 14 del mes judío de Nisán, día verdadero de la Pascua instituída por Dios en el Exodo, pero víspera de la pascua oficial de los fariseos (que comenzaba a las 6 de la tarde de nuestro viernes santo) que eran los jefes del Templo (véase el post de este mismo blog “La última Cena fue una comida pascual” ); fue el día más importante de la historia de la humanidad.

Apoyándose en el gran escriturista Cornelio A, Lapide, de importancia excepcional en la hermenéutica bíblica. el autor da por bueno los cálculos que hace este comentarista. El año 2030 a que nos remite la profecía, se cumplirían (simbólicamente) los 6000 años de la historia del mundo, y los dos mil años que debían cumplir, según él basándose en los padres de la Iglesia, los “tiempos de Cristo”.

Por otra parte la cifra 888 años que es la que ofrece el cálculo e interpretación del lema 73, Axies in medietate signi, tiene  su misterio Porque 888 es la cifra de Jesús, como 666 es la cifra del Anticristo. En efecto el nombre de Jesús, leído en griego Iesous, equivale a 888, sumando el valor numérico de sus guarismos. Como se sabe el 8 es el colmo de la perfección, pues sigue al 7 que representa la perfección. Así como el 6 representa la imperfección absoluta, anterior al 7 al que no llega, de ahí que sea la cifra del Anticristo. Tres veces (plenitud) 8 nos lleva a 888, que son los años a que nos remite la profecía desde su primer lema. y que indican la duración  de 2000 años de la edad mesiánica  que desde Sixto V  serían 888 años, y acabarían en el año 2030. Alrededor de este año sería el fin de la época de Cristo e incluso de la humanidad, antes del fin del mundo. Si bien yo creo que estos períodos no deben tomarse con toda precisión como no debe tomarse así la época que va  desde Moisés hasta Cristo ((2000 años) o la época patriarcal (2000 años).

Naturalmente la inducción suyacente, aunque no expresada por el autor, es la de que en ese año se acabará el mundo.  Lo cual sería consonante con la profecía, ya que se supone que esta profecía, como lo dijo Maitre (comentarista famoso de la profecía), es una “profecía de las últimas  edades del mundo por medio de la exposición de la historia de los papas”.

Como se deduce de lo que he dicho antes en este mismo post, yo no estoy en absoluto de acuerdo con esa deducción. Con el respeto que me produce la gigantesca figura de Cornelio A. Lapide (que curiosamente en sus Comentarios al Apocalipsis donde expone su interpretación, cita la profecía de San Malaquías diciendo “Si haec prophetia vera est..”) y al mismo autor del libro que comento, yo pensaría que dicho año sería el fin de la etapa mesiánica sujeta a tribulaciones y persecuciones (In persecutione  como se lee en el párrafo final, sin que yo acepte que sea un lema más). Y sería el comienzo de una nueva edad, que podríamos describir la Era del Espíritu Santo, así  como el Antiguo Testamento lo fue del Padre y la era cristiana  fue la era del Hijo (despojando esta connotación de sus reminiscencias heréticas). La imaginación nos lleva a pensar en una etapa que recuerda el Milenio tan creído y anhelado por los primeros cristianos y muchos Padres de la Iglesia (descartando el milenio carnal de los de Cerinto, e incluso otras concepciones del milenio). En nuestra teminología actual hablaríamos del  profetizado Reino de Cristo y de María, o  el Triunfo definitivo del Inmaculado Corazón de María. Comenzaría con el 7º (perfección) milenio de las edades del mundo. Curiosamente los profetas católicos son concordes en hablar de una época en que la Iglesia Católica será restaurada por un santo Papa (acompañado de un gran monarca) y brillará por sus santos, su doctrina  y la piedad del pueblo;  después de superar  la Gran Tribulación o Castigo. En esta época quizás -en mi opinión-seguirá habiendo papas, que serán santos y firmes en la doctrina, pero serán papas a  los que ya no alude la profecía. Estos papas ya no tendrían su Sede en Roma, que habría sido destruída, según la profecía. Pero serían papas “sentados” en la “Cátedra de Pedro” y residentes en el emplazamiento donde termine estando el Sepulcro de Pedro, cuya piedra será el símbolo de la piedra angular de la Iglesia Una Santa Católica y Apostólica. Y lo serán sin titubeos, ni reservas, ni desistencia de la autoridad petrina. Otra vez volvería a ser “el dogma de la Fe”, en frase feliz de Lucía de Fátima, la verdadera piedra angular de la Iglesia. Pero la Iglesia ya no será físicamente romana, como en el pasado  no lo fue durante largo tiempo en Avignon. La sede material habría sido “transferida” como lo anuncian algunos profetas, en particular la Ven.Isabel Canori Mora al decir: La Sede de Pedro será transferida a otro lugar.

Estas son las claves matemáticas de la lista que señalarían un autor que asume  la importancia que da San Agustín a las claves que él mismo encuentra en el texto griego del poema pagano que nos habla de los vaticinios de la Sibila Erythraea (o Cumea  como él mismo corrige)  que nos hablarían de Cristo.

Los párrafos anteriores tómense como sugerencias,  sin ninguna pretensión de absolutizarlos, pero no por eso dejan de ser muy conformes con lo que claramente muchas profecías católicas e incluso como algunos  creen, derivan de muchas  profecías bíblicas tanto del A.T. como del N.T

Por todo lo dicho anteriormente, las claves matemáticas, sobretodo la definición del cargo papal, que se deriva de la función multiplicadora del número áureo a los ordinales de los lemas papales de la profecía, nos lleva a confirmarnos en el instinto profético del autor, y además a descubrir el objeto de la profecía que no sería otro que fortalecer la Fe católica  en el papado así como a afianzar  las esperanzas escatológicas de la Iglesia, sobretodo en su transitar por los “últimos tiempos“.

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6 replies »

  1. Una duda:
    Que el termino “Angel” no significa “mensajero”?… porque eso hace variar la perspectiva citada…
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    Interesante tema… se agradece el post…
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    Y ya metidos en gastos (hablando de profecias) Merece algun comentario la teoria del webmaster de http://lahondadedavid.blogspot.mx/2012/05/la-fsspx-la-resurreccion-y-el-hombre.html ?
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    Y en esta perspectiva numerica, donde entran el “un tiempo, dos tiempos y medio tiempo” (que se asocian a 3.5 años) y/o los 1260 dias?

    Porque segun esta perspectiva numerica, el tiempo que se “suspendio el sacrificio perpetuo” seria de (aprox) 1970 – 2030 = 60 años… Y me parece que, los numeros acostumbrados en periodos largos (biblicos) son variaciones del numero 40… Y el tiempo sin la recta Fe (desde el cvii) nos daria: 1962 – 2030 = 68 y/o 1965 – 2030 = 65
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    mmmmm…. queda aun investigacion por hacer….. Lo malo de las profecias, es que, siempre se acomodan los asuntos EN RETROSPECTIVA… (“siempre es mas facil profetizar que caballo ganara la carrera del viernes pasado, que la del viernes que entra”) o tambien “todo problema es muy facil, UNA VEZ RESUELTO”…

  2. Estimado WebMaster:

    En algunos de tus posts, sugieres que el actual calendario gregoriano tiene un desfase de 3-4 años con respecto a la realidad…

    Unos arqueologos y astronomos opinan que la cuenta ha sido bien llevada…

    http://www.thetruthseeker.co.uk/?p=49456

    Jesus died on Friday, April 3, 33AD, according to an investigation which matches his death to an earthquake.

    The investigation, from the International Geology Review, looked at earthquake activity around the Dead Sea, which is around 13 miles from Jerusalem.

    The Gospel of Matthew, Chapter 27, says that as Jesus lay dying on the cross, an earthquake shook the area, scattering graves and making the sky go dark.

    Now researchers have looked at textual accounts, geological records and astronomical data to find the most likely date for Jesus’s death.

  3. Aunque, respecto a los numeros biblicos, y dado que estamos en Pentecostes, caigo en la cuenta de que aqui el intervalo fue de 50 (CINCUENTA) dias…

    Podremos hablar de un “pentecostes maligno”?… cuando el cvii, se prometio un “nuevo pentecostes” en la Iglesia… Que tal si ese “pentecostes” es el tiempo de preparacion (50 años) para que el “espiritu maligno” sople sobre la “iglesia universal”?

  4. Todas estas elucubraciones son del tipo que hacían los judíos sobre la Primera Venida del Mesías, y Él vino y no le reconocieron. En los tiempos que corren (año 2014), la profecía de San Malaquias se ha cumplido (Pedro Romano fue nombrado el 25-10-2010 por Jesús de la Segunda Venida como último Papa de la Iglesia Católica). Ustedes sin embargo no lo aceptáis. ¡Qué poca fe hay en vosotros!

  5. Nada, con todo respeto creo que la fe no consiste en creer en lo que alguien anónimo dice en un Blog. Si Jesús se le apareció a Usted o a alguien que Usted conoce, enhorabuena! , pero yo no tengo la obligación de creerlo en tanto que se trata de una visión privada.

  6. También los evangelios fueron antes “visión privada”. Con el tiempo se convirtieron en revelación pública. Dé usted tiempo al tiempo, que si el Señor ha venido, cuando Él lo quiera se sabrá.

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