LA CENA PASCUAL

Jesús celebró la Pascua el jueves 14 de Nissán tal como había prescrito Yahvé en la Ley

BENEDICTO XVI CREE QUE LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS SON PROBLEMÁTICOS

Al apartarse del calendario sinóptico niega implícitamente la verdad histórica e inerrancia de algunos versículos de Mt. Mc. y Lc.

A esto equivale la negación o duda de que Cristo celebrara una CENA PASCUAL la víspera de su pasión, o sea el Jueves Santo.

Traigo, en primer lugar los versículos de los Evangelios sinópticos que son implícitamente negados como históricos en el libro de BXVI y son los siguientes:

Mat. 26,17 como en Mar. 14,12-16, y en Lc 22,7-13. En ellos se requiere a Jesús por parte de sus discípulos: “¿Dónde quieres que hagamos los preparativos para COMER la Pascua?”. ¿Dónde quieres que hagamos los preparativos para comer el cordero pascual? (Mt 26,17), (Así está traducido en la Biblia de Cantera-Bover)

Solo por estos versículos se deduce que Jesús celebró la Pascua, no una comida cualquiera, con sus discípulos la víspera de nuestro Viernes Santo, que para los judíos era ya el 14 de Nisán, o sea el Jueves Santo, el mismo día que sería crucificado (comenzaba después de la puesta del sol del 13 de Nisán). El afirmar en ellos un carácter “problemático” sería tanto como poner en duda el carácter histórico de los evangelios y su inerrancia.

Lo que dice BXVI está sintetizado en el siguiente blog cuyo administrador se habría hecho con una copia preliminar del libro. Se lee en el blog de expresión inglesa siguiente
Hago un extracto con la traducción:

[Comienzo de cita]

“He leído una copia preliminar del nuevo volumen del libro de Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. El nuevo libro será lanzado en todo el mundo para la Cuaresma 2011, con fecha de 10 de marzo.

El primer volumen del Santo Padre se refirió al problema de un desequilibrio “histórico-crítico” en las Escrituras…

Este segundo volumen estudia el período de la vida del Señor desde la entrada en Jerusalén hasta su resurrección. En otras palabras: la Semana Santa.

…Después se analizan las diferentes teorías acerca del tiempo que se sucede desde los últimos días el Señor en Jerusalén, a través de su pasión y muerte, hasta la Resurrección.

Hay disputas académicas sobre el momento de la Última Cena en los días previos a la Pascua. En los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) la Última Cena parece caer el jueves, la noche del primer día de los ácimos, la noche anterior al día en que los corderos se sacrificaban para la Pascua.

El Papa muestra por las pruebas internas de Marcos y de estudios recientes que el calendario que se presenta en los Evangelios sinópticos es problemático. “De acuerdo a la cronología sinóptica, la ejecución de Jesús de hecho habría tenido lugar el mismo día de la fiesta.

El Santo Padre está a favor de la cronología en el Evangelio de Juan.

Cito:

… Juan hace todo lo posible para indicar que la última cena no era una cena de la Pascua. Por el contrario, las autoridades judías que llevaron a Jesús ante la corte de Pilato habían evitado entrar en el pretorio, “para que no contaminarse, y así poder comer la Pascua” (18:28). La Pascua, por lo tanto, no comenzó hasta la noche, y en el momento del juicio la cena de Pascua no había tenido lugar. El juicio y la crucifixión tuvo lugar el día antes de la Pascua, en el “día de preparación”, no en la fiesta en sí. La fiesta de la Pascua en el año de que se trata en consecuencia corrió desde el viernes hasta el sábado por la noche, no desde la noche del jueves hasta la noche del viernes.

… la secuencia de eventos es así: Jesús, tiene una Cena el Jueves por la noche con los discípulos, pero no una cena Pascual. El viernes es la vigilia de la fiesta, no la fiesta de la Pascua que tiene lugar el sábado. En él, sucede el descanso en la tumba. Después el domingo de Resurrección ” [Fin de la cita]

A propósito de ello hice un comentario en R.C. que traigo ampliándolo:

En el libro, BXVI se decanta por darle valor histórico al Evangelio de San Juan frente a los sinópticos. Con lo que resuelve el problema de las dos pascuas de una manera tosca como nadie lo había hecho en la tradición eclesiástica (negando implícitamente la letra y el valor histórico de los sinópticos)

Pero hace 5 años BXVI dio otra solución al problema de “las dos Pascuas” (variación que recuerda sus famosas variaciones de las explicaciones dadas al tercer secreto de Fátima). Entonces se declaró implícitamente partidario (citando a “los expertos”) de que Jesús habría celebrado la Pascua al modo esenio y en la fecha de ellos, que no coincidiría con la fecha de la pascua oficial. La fecha celebrada por Jesús no coincidiría con la fecha de la Pascua oficial y sobretodo la habría celebrado al modo vegetariano esenio es decir sin comer cordero. Los que lo recuerden también recordarán el escándalo que se suscitó entonces en los medios.

Ello me había motivado entonces a estudiar el tema en un trabajo cuyo resultado era que Jesús ni era esenio ni celebraba la Pascua al modo esenio. Con lo que habría comido el cordero pascual al modo que prescribe la Torá con la manducación del cordero sacrificado, como afirma toda la tradición de la Iglesia en sus escritores eclesiásticos y en algunos Santos Padres. Todo esto está explicado en el siguiente artículo de este mismo
blog/

En él se resuelve la importante dificultad de la fecha de la Pascua celebrada por Jesús que sería nuestro Jueves Santo. Pero esto estaría en aparente contradicción con el Evangelio de Juan. Es casi imposible concordar este evangelio con los sinópticos. Esto se llama el “problema de las dos pascuas

Siguiendo al autor evangélico español Pedro de Felipe Rey en el libro “JESÚS DE NAZARET: Un personaje histórico (Madrid, Grafisus, 2000), creo que expongo (aunque no sea mía) la solución del problema de las dos pascuas.

La solución que aporto está en franca oposición a lo que escribe BXVI en el libro próximo a aparecer. Además está en sintonía con la tradición de la Iglesia. También respeta el carácter histórico de los cuatro evangelios. Cosas ambas que faltan en el libro de BXVI. Además está confirmada por algunos hechos históricos (Los cuartodecimanos y los judíos caraitas como en mi estudio se explica)

De mi estudio entresaco algunos párrafos en los que se apunta la solución a la aparente contradicción entre los evangelistas. Los que no tengan tiempo o ganas de leer el extenso estudio citado pueden conformarse con lo que a continuación extraigo. De todas maneras la consulta del trabajo es indispensable para quienes quieran conocer los argumentos probatorios así como detalles interesantes involucrados en la afirmación siguiente:

Jesús celebró una auténtica comida pascual con la manducación del cordero sacrificado. Esto lo hizo en el día de la Pascua que comenzaba después de la puesta de sol del día 13 de Nisán y acababa al atardecer del día 14 de Nisán (nuestro viernes). Esto era lo que establecía la TORÁ. De lo establecido en la Ley se apartó el partido de los fariseos que mandaban en el Templo (los saduceos disentían parcialmente).

El obediente Jesús no siguió la tradición de hombres de los fariseos (que tantas veces había fustigado) sino que se atuvo a la Ley.

Estos son los párrafos de mi estudio que entresaco por mor de la claridad y la sustentación de las afirmaciones anteriores:

1/ Se desecha la “hipótesis esenia”

La “hipótesis esenia” (a la que parece se afilia Benedicto XVI) [esto era hace cinco años], viene a sumarse, como una más, a las fantasiosas concepciones actuales de la figura de Jesús.

Esta hipótesis es la que siguen al parecer algunos expertos, a los que se ha referido el Papa en alocución informal recientemente (hace cinco años), que sostienen, como muy probable, el que Jesús celebrara la Pascua “al modo esenio” en día distinto del oficial de la Pascua y sin comida de cordero.

Todo lo cual sitúa la predicación de Jesús adscribiéndola a los círculos de la secta de los esenios, por lo menos en calidad de simpatizante, aunque no aceptara todas sus normas como parece evidente… Pero eso coloca al obedientísimo Jesús (“se hizo obediente hasta la muerte”…Fil. 2,8), en oposición y rebeldía flagrante a los textos de la Torá. O sea a la Ley de la que Él había dicho en Lc. 16,17 “antes pasarán el cielo y la tierra etc.” Se rebelaría así contra la voluntad de Dios, que se expresa en los textos de Números y Éxodo ya señalados, como lo hacían los esenios.

Todo esto no cuadra con lo que nos hablan los Santos Evangelios..

Por consiguiente, y como resumen y conclusión de los epígrafes arriba marcados, se observa que por la supuesta contradicción de Juan y los sinópticos, los modernos autores que se apartan de la tradición universal de la Iglesia, se dividen en partidarios de la adscripción esenia de Jesús (la cual yo creo improbabilísima) y los que son mayoría (a los que se suma ahora BXVI) y niegan o ponen en duda el carácter de cena pascual de la “Ultima Cena”.

2/ EL PROBLEMA DE LAS DOS PASCUAS

La respuesta a la aparente contradicción entre los evangelistas no es más que la solución al célebre problema de las dos pascuas.

Si queda establecido que Jesús celebró la Pascua como estaba ordenado por la Ley, ¿cómo es que el Evangelio de San Juan habla de la Pascua como posterior en un día a la Cena Pascual de Jesús?

En efecto, en Juan, leemos los siguientes textos:

“El día antes de la fiesta de la Pascua… comenzada la cena Jesús… tomando un lienzo…” (Jn.13,1-4).

“Llevan, pues, a Jesús desde Caifás al pretorio. Era al amanecer. Y ellos no entraron en el pretorio para no contraer contaminación que les impidiese comer la Pascua ” (Jn. 18,28 Ibidem)

“Pilato… sacó afuera a Jesús. Era la Parasceve (Preparación) de la Pascua, la hora cerca de sexta…) (Jn. 19, 13-14 Ibidem)..

Luego la cena de Jesús, o bien no fue una cena pascual, o si lo fue, los datos de Juan están equivocados.

Y éste es el problema de las dos pascuas.

3/ SOLUCIÓN DEL PROBLEMA

Pero el problema de las dos pascuas desaparece si tenemos en cuenta que la Pascua oficial judía en tiempos de Jesús era la que se tenía de acuerdo con la tradición de los fariseos el día 15 de Nisán (que empezaba al atardecer del 14) y a esta se refiere Juan. Pero la Pascua que celebró Jesús era en todo conforme al mandamiento divino o sea en el día 14 de Nisán tanto el sacrificio del cordero como la posterior comida nocturna (desde la puesta el sol hasta el amanecer). Esto es lo que nosotros conmemoramos la noche del jueves Santo

Jesús, pues, celebró la Pascua al comenzar el 14 de Nisán (ya oscurecido, como a las 9 de la noche) en concordancia con lo que se prescribe en la Torá (Exodo y Números) pero los fariseos celebraban la Pascua (desde Ptolomeo por lo menos, como se explica en el estudio) en una fecha posterior en un día.

Y este es todo el enigma de la aparente contradicción entre Juan y los sinópticos.

Aquí hay que notar que algunos cristianos -los cuartodecimanos o sea los del día 14- herederos de la tradición joannea siguieron celebrando por mucho tiempo la pascua el jueves, día 14 de Nisán- hasta que fueron obligados a cambiar por el papa San Víctor (que quería se celebrara el domingo de resurrección). Aunque el escritor cristiano Polícrates se resistió como explica en carta al papa San Víctor alegando la autoridad de la tradición implantada por el Apóstol Juan (el mismo que en su evangelio habla de la pascua oficial celebrada el día 15 de Nisán, en el sábado que empezaba en el atardecer de nuestro viernes).

También los judíos caraítas en el siglo VI volvieron a lo establecido en la Torá rebelándose contra la tradición farisea de la que ya se había apartado Jesús cuando celebró la Pascua un día antes de lo que lo hacían los fariseos.

La muerte de Jesús (el Cordero de Dios) a las tres de la tarde tuvo lugar al mismo tiempo que sonaban la trompetas del Templo que daban la señal para el sacrificio de los corderos, al atardecer del 14 de Nisán. Esto sin duda impresionaría al Apóstol Juan que estaba al pie de la Cruz oyendo las trompetas, y que tanto habla en el Evangelio y en el Apocalipsis del Cordero de Dios degollado. Más tarde, al atardecer, empezaría la pascua oficial farisea.

Acabo diciendo que considero una imprudencia publicar un libro en cuya portada aparece el nombre de su autor con el cargo que ocupa -Benedicto XVI- en el que se afirman hipótesis tan perfectamente rebatibles. Se daría pie así, a que el Magisterio del Pontífice pudiera despreciarse al estar contaminado con las hipótesis de eruditos por muy cualificados que fueren.

2 respuestas »

  1. Muy bueno el ensayo. Por cierto, es un escándalo que un papa en un acto que halaga su prurito personal de teólogo, confunda a la grey obligándola a la esquizofrenía de distinquir si habla como sucesor de S. Pedro o como catedrático y partidario de una corriente teológica de moda.

    Que los papas en vez de apacentar al rebaño y confirmar en el depósito de la fe, se dediquen a introducir la confusión entre los fieles clama al Cielo. Esto es una bofetada a Cristo; una más de los últimos papas, que jamás se había visto. ¡Maranatha!

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